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GANADORA DE PRIMERO DE ESO

 

UN FANTASMA SOLITARIO  Miriam Moreno López 1º ESO B

 

 

 

Eran las doce de la noche en Halloween cuando sonaron las campanadas en el reloj. Me senté en el sofá esperando esa visita que llevaba deseando recibir hacía casi un año. ¿Sería por fin el día esperado? ¿Vendría alguien a visitarme? Lo tenía todo preparado, la decoración, la cesta con chuches…  De repente, oí un griterío de chiquillos por las escaleras. Ya venían. ¡Se acercaban a mi casa! Estaba tan emocionado que casi se me olvida coger el cestito de dulces que tenía preparado. Esperé tras la puerta, y de pronto… Toc toc toc. Tres golpes sonaron en el viejo portón de madera.

 

Con toda la ilusión abrí de par en par y me encontré con cinco caritas, que al verme, lanzaron aterrados un chillido y salieron corriendo despavoridos.

 

-¡No os vayáis, volved aquí! ¿No queréis dulces?

 

Al estirar mi mano con la cesta, me di cuenta de lo que pasaba. Mi mano era transparente. Todo yo era transparente.

 

¡Pobres niños! Habían visto a un verdadero fantasma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GANADORA DE SEGUNDO DE ESO

 

TARDE Selvaggia Angius Domínguez

 

 

 

Eran las doce en la noche de Halloween cuando me separé de mis amigos para volver a casa. Hoy estaba volviendo especialmente tarde. Menuda bronca que me echarían mis padres…

 

Allí estaba yo, perdida en mis pensamientos, cuando empecé a sentir que alguien o algo me estaba observando. ¿Cómo podía ser si la calle estaba desierta? Divisé en la lejanía unas figuras humanas con forma humana. Eran muchas, se podría decir que casi como un desfile. Me di cuenta de que eran translúcidas como… ¿almas?

 

No paraban de avanzar. Me quedé congelada. No sabía qué hacer. De repente, me vino un recuerdo a la mente. Recordé con todo detalle como esa mañana mi madre me advirtió de que no estuviese en la calle cuando dieran las doce, pero…

 

¿Por qué? No sabía por qué, pero sentí que tenía que volver lo más rápido posible a casa. Puede que, si no era tan tarde, me diese tiempo a llegar, aunque tal y como dije al principio de la historia: “Eran las doce en la noche de Halloween”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GANADORA DE TERCERO DE ESO

 

NO TODO PARECE LO QUE UNO CREE  Elena Mera Vilas

 

 

 

Eran las doce en la noche de Halloween cuando el padre de Naomi se la llevó a rastras debajo de la anticuada mesa de la cocina, para luego colocar su arrugado dedo en los labios de aquella niña temerosa. Cada poro de su cuerpo emitía sudor y le era casi imposible dejar de temblar mientras miraba a su padre.

 

-Si no bajas la voz tu madre nos pillará… ¿Y no querrás eso?, ¿no?- Dijo el padre.

 

Naomi negó como pudo con la cabeza y dejó de llorar gradualmente.

 

-Tu madre no debe vernos, ni escucharnos. Ni se te ocurra hacer ningún ruido, que ya se acerca, Naomi…

 

Y mientras padre e hija temblaban bajo aquella mesa, la psicópata madre paseaba portando un cuchillo y buscando a los supuestos intrusos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GANADORA DE CUARTO DE ESO

 

LA LLAMADA  Montse Juárez Wbanet

 

 

 

Eran las doce de la noche de Halloween cuando regresé a casa tras haber estado durante horas con mis amigos dando vueltas por las calles de mi ciudad.

 

Hice lo que haría cualquiera: desmaquillarme, darme un baño y preparar la cena, nada fuera de lo común supongo.

 

Estaba en mi cuarto cenando mientras jugaba con mi gato.

 

Estando a punto de terminar, mi madre me llamó desde la cocina para que le ayudara en algo.

 

Parecía urgente así que bajé lo antes posible, total, ya seguiría con la cena más tarde. La gata me perseguía, como siempre, pero empezó a maullar y subió corriendo a mí cuarto de nuevo, pensé que simplemente quería jugar.

 

Antes de llegar a la cocina alguien me agarró por detrás tapándome la boca y me metió en un armario. Estaba asustadísima, pero todo el miedo pasó a desconcierto cuando esa persona resultó ser mi madre, demacrada, más envejecida y con una mirada más asustada que la suya propia.

 

Me miró directamente y dijo: no grites, yo también la he escuchado.

 

 

 

 

 

 

 

 

GANADORA DE PRIMERO DE BACHILLERATO

 

EL FINAL DEL LIBRO Fátima Ramírez Núñez

 

 

 

Eran las doce en la noche de Halloween,

 

cuando sin esperarlo, vi volar la primera página de aquel libro.

 

Una inocente y tierna página ansiosa por volar más y más alto.

 

Érase una blanca mañana,

 

cuando a través de aquellos ojos de cristal, vi volar la segunda página.

 

Una rebelde e impaciente página que, con  nostalgia, extrañaba a la primera y volaba perdida, sin rumbo, en busca de su compañera la tercera.

 

Érase una vez una estrellada noche, cuando vi volar la tercera página.

 

Una madura y asentada página, capaz de casi todo,

 

hasta de crear a la primera.

 

Érase una vez una fuerte tormenta, cuando vi volar la cuarta página.

 

Una decadente y paciente página, que echaba la vista atrás,

 

recordando, sin más, las páginas volar.

 

El esperado momento siempre ha de llegar y…

 

Érase una vez un soleado cielo,

 

cuando vi a la última página volar,

 

este momento siempre ha de llegar,

 

pues el libro de la vida ha de terminar.

 

 

 

 

 

 

 

ACCÉSIT DE PRIMERO DE BACHILLERATO

 

ZOMBIS Javier Alfonso Soto

 

Eran Las doce en la noche de Halloween cuando salí con mi padre de aquel pasadizo subterráneo ambientado, cómo no, para la ocasión. Estaba sacudiéndome el polvo de mi falda cuando mi padre me cogió de la mano y emprendimos el camino a casa. Sus pasos eran apresurados y temerosos, a él nunca le habían gustado estas cosas.

 

Para llegar a nuestro barrio cogimos por un laberinto de calles diferentes al camino que era de costumbre ya que, según mi padre, por la Plaza de la Constitución había mucho canalla suelto esta noche. A medida que avanzábamos, más y más gente parecía seguir esta tradición extranjera de ensangrentarse todo el cuerpo y andar como si arrastrasen a sus difuntos.

 

Los que tenían fama de ser más modernos y cosmopolitas, incluso habían hecho que sus casas parecieran sombras de arbustos destrozados por el viento.

 

Un estruendo proveniente del aire me hizo volver a la realidad, entonces, escuché a mi padre hablar con el vecino:

 

-Camarada, dicen que son los del golpe de estado de julio.

 

 

 

                                                                                  Madrid, 31 de octubre de 1936

 

GANADORA DE CICLOS FORMATIVOS

 

El reflejo quimérico. —Remedios Gutiérrez Cortés 2º LCB A

 

Eran las doce en la noche de Halloween cuando el aire cambió.

 

Terminaba de vestirse, ajustando la larga capa en sus hombros, cuando una fría ráfaga acarició su piel expuesta, tan pálida, enrojeciéndola al contacto.

 

No habían ido a buscarle, así que se encaminó a las calles, acompañado de la penumbra en busca de la gran fiesta prometida.

 

Pero había algo extraño.

 

No había niños correteando, ni padres tras ellos. Nadie deambulaba en aquella noche cerrada, mágica, ni una sola alma. Pero sí sus voces.

 

Los gritos infantiles se alzaban al viento, pasos apresurados. Y sombras difusas jugueteaban en las ventanas, sonrisas torcidas en sus rostros junto al sonido de caramelos al caer.

 

Mientras se acercaba al centro del pueblo, las voces se acrecentaban. Un bullicio inexistente le rodeaba por todas partes.

 

O, al menos, eso creía él.

 

Todo el alboroto de personas se representó con total claridad ante él, todos los dueños de aquellas voces fantasmales se reflejaban en el gran escaparate del centro. Una única silueta parecía haber desaparecido.

 

La suya propia.

 

 

 

 

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